Los mosquitos constituyen una de las plagas más severas, no sólo porque causan molestias en el hombre y los animales con su picadura, sino porque además son vectores de la transmisión de diferentes enfermedades causadas por microorganismos que, en algunos casos como la malaria y la leishmaniasis, son mortales.
Los mosquitos son ectoparásitos de los mamíferos, es decir, van a parasitar pero no necesitan vivir en el interior del huésped.
Su ciclo biológico se caracteriza por una metamorfosis completa en la que existen 4 etapas bien diferenciadas: huevo, larva, pupa y adulto.
Las hembras depositan sus huevos en una superficie de agua, que puede ser de cualquier tipo (dulce, salada, de ríos, lagos, etc.), pero que suele ser agua estancada para que la corriente no arrastre los huevos o las larvas.
Las larvas viven en el agua, pero deben ir a la superficie para obtener aire. Atraviesan 4 estados ninfales, en un período de 4 a 10 días, para formar la pupa.
La pupa también vive en el agua y, al igual que la larva, es bastante activa. La etapa pupal dura desde 1 día hasta algunas semanas. Cuando están listos para emerger los adultos, la pupa sube a la superficie y rompe la piel pupal. El adulto utiliza esta piel como soporte hasta que es capaz de volar.
Usualmente los machos surgen primero y esperan cerca de ese punto para aparearas con las hembras.
La hembra adulta es la única etapa que se alimenta de sangre, ya que necesita proteínas sanguíneas para poder desarrollar los huevos. El macho es herbívoro.
Suelen ser abundantes durante la estación calurosa, sobre todo en lugares donde puedan establecerse depósitos de agua y exista una fuerte vegetación que corte bien el viento y les sirva de refugio.