Las hormigas es un insecto que se reproduce con un éxito elevadísimo. Su daño al ser humano es adversa, picando, mordiendo, invadiendo, contaminado alimentos, frutas o incluso haciendo madrigueras o nidos en cualquier lado preferiblemente en céspedes o jardines llegando a poder transmitir alguna enfermedad.
En cambio muchas de las especies de hormigas no causan daño y algunas son beneficiosas para tener controlada otras plagas lo que llegan a reducirse el control a ciertas especies.
Su reproducción se caracteriza por una metamorfosis donde se distinguen 4 fases diferenciadas: huevo, larva, pupa y adulto.
La Hormiga Reina va depositando los huevos maduros y cuando estos eclosionan surgen las larvas. Las larvas de hormiga son alimentadas por la reina, pasadas unas semanas y tras varios procesos de muda se transforman en pupa. La pupas son muy parecidas a los adultos pero todavía ni se mueven ni se alimentan y pasado varios días en este estado, el ciclo concluye llegando al estado final como adulto.
Todo el desarrollo de huevo a adulto puede durar de 6 semanas hasta los dos meses dependiendo de las condiciones ambientales.
Las primeras hormigas en eclosionar son las obreras, que buscarán alimento para que la reina pueda seguir su misión de poner huevos, cuidar los puestos, larvas y pupas para próximas generaciones. Las colonias con éxito de expansión suelen tardar una temporada en desarrollarse hasta formar tal número de machos y reinas que aseguren generaciones. Las hormigas macho tienen la función de inseminar a la reina y mueren pocos días después de aparearse.
Se suelen alimentar de gran variedad de alimentos, jugos de plantas, semillas, grasas, dulces, otros insectos, etc. Los nidos los construyen en el exterior, zonas abiertas o incluso interior de edificios, grietas, espacios reducidos o dentro de la madera.