El ratón domestico se caracteriza por su tamaño pequeño y adaptabilidad al medio, necesita cantidades mínimas de comida y espacio para sobrevivir. Rápidamente se identifican por su minúsculo cuerpo delgado y pequeño alcanzando los 15 gramos en edad adulta, el ratón domestico presenta orejas grandes, ojos pequeños y hocico puntiagudo.
La vida media del ratón domestico está entre 9 y 12 meses. La hembra produce de 4 a 7 crías por camada y su periodo de gestación ronda los 19 días llegando a producir en toda su vida alrededor de 8 camadas.
El ratón domestico está preparando para vivir tanto en interior como exterior de edificios pero no es extraño encontrarlo en alcantarillas. En ambientes exteriores vive entre la maleza y hierbas cerca de cimientos de edificios o incluso cobertizos. Su manera más habitual son nidos de almacenajes de materiales pero también pueden hacer madrigueras.
Se alimentan de casi todo llegando a ingerir diariamente entre 3-4 gramos de alimento, su comida preferida son granos de cereal u diversas semillas llegando a no necesitar agua habitualmente.
El ratón domestico no se llega a expandir muy rápido, ya que está limitado por factores de alimento, humedad y refugios pero si se llegan a dar condiciones favorables pueden llegar a reproducirse muy rápido, contaminando el ambiente con sus orinas y heces y dando pie a la trasmisión de enfermedades, llegando a producir graves pérdidas económicas. Su control por este motivo es muy necesario.